Una estructura sociocultural: la participación guiada
En la participación guiada, el niño y el adulto deben tener una compresión compartida de la tarea en cuestión y un enfoque mutuo de atención en la misma (Rogoff, 1990). Por ejemplo, puede ser que un niño y su madre o padre que cocinan juntos muestren un enfoque en común en la tarea además de un sentido compartido de interés o hasta emoción. También pueden tener una comprensión en común de la manera de que se preparará la comida (por ejemplo., siguiendo una receta); esta colectividad de comprensión y enfoque se ha conceptualizado como la intersubjetividad (Goncu, 1999).
Grafenhain and Behne (2009) examinaron la intersubjetividad en un estudio en que un niño de 2 a 3 años de edad y un experimentador hacían el compromiso verbal o no verbal de jugar un juego juntos. A la mitad del juego, el experimentador lo interrumpía abruptamente. Los investigadores codificaron las reacciones de los niños al paro abrupto del juego y hallaron que tendían a tratar de reanimar la participación del experimentador. Al hacerlo, los niños reconocían la conciencia social del compromiso colaborativo que habían hecho de hacer la tarea. El establecimiento de la atención mutua es fundamental para la interacción social en contextos de actividad compartida y para el desarrollo cognitivo de los niños en dichos contextos. Para los propósitos del presente estudio, definimos la interacción social como la participación compartida en conexiones socioemocionales verbales o no verbales durante una actividad.

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